Tiene gracia. Tiene gracia que canciones que sonaron este fin de semana se pongan en algún blog paralelo.
Tiene gracia que se diga una sola palabra, aunque dice tanto... O que se digan muchas más y no importe.
Tiene muchísima gracia que las personas cambien tanto en apenas unas horas. Tiene gracia...
LLego a mi casa vacía y sigo escuchando la misma canción. Llego a casa y leo, porque cada uno dice una cosa y son tantas...
Supongo que enciendo la tele simplemente para ver algo que se mueve y no soy yo. El volumen me sobra, no dicen nada interesante, prefiero mi canción. Tiene gracia que mi padre intente callar y explote, porque estoy en casa, porque no estoy allí y aunque quiere entender, no puede, no quiere. O que me pase dos horas y media para encontrar seis colegios porque no tengo GPS, ni siquiera un callejero. Borro e-mails que me interesa leer pero, no me importa, no quiero. Y sigue teniendo gracia, gracia que a mi madre le cueste el arreglo del coche 5000 euros y sólo arreglando lo imprescindible. Yo no sé dónde vamos a acabar pero, que va a ser una semana dura, sí. Porque estoy convencida de que me esperan broncas, malas caras y borderías, al fin y al cabo, la familia está para eso, para aguantar, para ayudar y para escuchar, aunque no queramos, aunque no nos merezcamos algunas palabras, algunas frases...
Palabras buenas, eso es lo que quiero escuchar. Palabras buenas.
Buenas tardes.